viernes, 18 de abril de 2014

Marrullerías

Marrullería (2013)
Registro de acción 



"A menudo se ha comparado a los boxeadores con los artistas, pero una analogía más exacta apuntaría más bien al mundo de la fábrica o al taller del artesano"




Esta acción sugiere una lucha cuerpo a cuerpo, en este caso cuerpo escultórico -objeto- y cuerpo humano; la pieza hace referencia al trabajo del púgil y al trabajo escultórico, que tienen por función sustituir el cuerpo primitivo -bulto, masa- por un cuerpo "habituado", es decir, temporalmente estructurado y físicamente remodelado según las exigencias propias de los oficios. En este sentido la obra insinúa de la escultura un desplazamiento de fuerza y/o trabajo sobre la materia en donde la experiencia gana importancia como contenido primordial de la obra.

 "Aprender a boxear es modificar sin darse cuenta el esquema corporal, la relación con el propio cuerpo y el uso que de él hacemos habitualmente para interiorizar una serie de disposiciones mentales y físicas inseparables que, a la larga, hacen del organismo una máquina de dar y recibir puñetazos, pero una máquina inteligente, creadora y capaz de autorregularse al mismo tiempo que renueva el interior con un registro fijo y relativamente limitado de movimientos en función del adversario y del momento. La imbricación mutua de las disposiciones corporales y mentales alcanza tal grado que incluso la voluntad, la moral, la determinación, la concentración y el control de las emociones se transforman en el mismo número de reflejos del cuerpo. En el boxeador hecho y derecho, la parte mental forma parte del físico y viceversa; el cuerpo y la cabeza funcionan en simbiosis total."
[1][1]




Este aprendizaje se encuentra grabado en mi memoria física y mental después de seis años de trabajar dentro del gimnasio de boxeo que cumplió un ciclo de 50 peleas amateur, tres semi profesionales y una contienda en el ámbito profesional, en otras palabras, he sido un obrero más de esa fábrica de golpeadores luego entonces es que mediante este entrenamiento y dinámica corporal pretendía en la pieza que lleva por título “Marrullerías” construir otro cuerpo a manera de contendiente, ese objeto-masa que al mismo tiempo que era construido se convirtiera en un receptáculo del lenguaje especifico de boxeador canalizado al objeto a través de mi cuerpo, es lógico que necesitara un material que opusiera cierta resistencia pero permitiera dejar huella como lo facilita la plastilina, así es como mediante posturas y gestos técnicos y no tan técnicos se creaba el otro cuerpo-masa con la acción directa del cuerpo sobre ese otro cuerpo-masa. Pienso a menudo sobre la reestructuración que sufrió mi cuerpo y mente dentro del gimnasio de boxeo fue un acto completamente escultórico y en este sentido pretendía hacer lo mismo con la masa que estaba formando a través del trabajo físico durante esta acción.

"A menudo se ha comparado a los boxeadores con los artistas, pero una analogía más exacta apuntaría más bien al mundo de la fábrica o al taller del artesano. Porque el Noble Arte (Boxeo) se parece punto por punto a un trabajo manual calificado pero repetitivo: Los mismos boxeadores profesionales ven el entrenamiento como un trabajo («Es un trabajo que debo hacer», «Tengo que hacer mis deberes», «Es como tener otro trabajo») y sus golpes como una herramienta. 
"Como ha señalado acertadamente Gerald Early, «la palabra que viene a la cabeza más que ninguna otra cuando se observa a los boxeadores manos a la obra en el gym es "proletariado". Estos hombres están empeñados en una labor honesta y completamente espantosa y, lo que es más sorprendente, este trabajo es todavía más grotesco que la pesadilla de la cadena de montaje. Y proletariado es una palabra completamente adecuada para estos boxeadores a los que llamamos tontos y paquetes.
[2][1]




La acción tuvo una duración de seis horas de trabajo continuo, lo cual no hubiera sido posible de no haber tenido un entrenamiento previo tanto físico o psicológico que me permitía seguir adelante aun cuando la masa colapsaba constantemente provocándome frustración, una emoción que se trabaja en el gimnasio a través de sus antípodas la lucha, la redención y el triunfo. 

La acción no fue mostrada en público y en el área de exhibición solo se encontraba la masa golpeada y erguida sobre el muro, me interesaba aprovechar la estética del absurdo en el que ocasionalmente se encuentra el arte contemporáneo para generar en el publico una reacción un tanto burda o simple, el espectador no podía apreciar casi nada de la acción a menos que se acercara lo bastante y en todo caso reconocer algunos restos y huellas de la batalla como cabellos, rodillas, puños, manchones de sangre de los nudillos, etcétera, creo conveniente en este trabajo establecer una analogía sobre la relación trabajo-producto, mano de obra y ganancia, trabajo como dignidad etcétera que amerita análisis en el arte contemporáneo y en la sociedad capitalista, basta mirar rápidamente los objetos de nuestro al rededor para darnos cuenta que desconocemos la mano de obra con que fue hecha, en muchas ocasiones esclavizada como los casos de las empresas ZARA, HM, MAC, MCDONALDS, etcétera, etcétera, etcétera, lo cual es casi imperceptible; Para mí era importante mostrar un objeto casi sin sentido que hablaba de mi trabajo y del trabajo en sí, etimológicamente la palabra trabajo tiene su origen en el término latino tripalium, que era un instrumento de tortura. Esa noción es recurrente, sobre todo, en la tradición griega y judeo-cristiana, que entendían y designaban al trabajo como una actividad penosa y obligatoria, vista incluso como un castigo para el ser humano, el trabajo es tortuoso, dignificante y hasta una forma de esclavismo.  

En el artista de estos tiempos también es un factor importante de análisis, sobre todo cuando encontramos ejemplos claros de obra que se crea como objeto en masa y donde la mano del artista es casi inexistente, un juego muy común, donde la idea es poderosa sobre el trabajo del artista que se valoraba en otras épocas y que tanto incomoda a muchos críticos obsoletos del arte contemporáneo.  

El título "marrullería" es un término que alude a una idea usada en el deporte del boxeo para designar los recursos ilícitos con que se puede lastimar a un oponente en el cuadrilátero, golpes de conejo o a la nuca, rodillazos, mordidas, codazos, cabezazos entre otros que aunque no se enseñan de manera directa, también se aprenden en el gimnasio y se usan en muchas ocasiones para lastimar, mellar física o psicológicamente al oponente, se conoce habitualmente como boxeo sucio y en esta ocasión también era una metáfora de la relación del artista sobre la obra, habría que darle hasta con la cabeza para conseguir el cometido, erguir la masa, crear el cuerpo, lograr la pieza.


[1][1] WAQCUANT Loic, Entre las cuerdas. Apuntes de un aprendiz de boxeador, Ed. Siglo XXI, Argentina, 2006. p. 68.

[2][1] WAQCUANT Loic, Entre las cuerdas. Apuntes de un aprendiz de boxeador, Ed. Siglo XXI, Argentina, 2006. p. 72.


domingo, 2 de febrero de 2014

Escuela de payasos


Escuela de payasos

Sale al escenario  un personaje de rostro pálido y trastabilla, se va de bruces, de entre la multitud brota la risa, se queda tendido en el suelo y se levanta rápido como haciéndose el desentendido ¡aquí no ha pasado nada! Se sacude el chaleco sucio y reanuda su andar; luego aparece otro hombre en escena, uno más serio en su vestir, igual de pálido pero muy serio, su traje es impecable, su rostro muestra una ceja levantada y un refinamiento en su andar que choca con el otro, mal vestido y torpe.
El hombre serio se acerca a un micrófono, hace una pequeña reverencia al público y se prepara para cantar una hermosa pieza de ópera, el otro, que ya ha trastabillado en escena se sienta en un rincón y se hurga los bolsillos, encuentra casualmente un silbato, inmediatamente el hombre serio comienza a cantar virtuosamente, orgulloso de su voz, no pasan más de cinco segundos y el otro hace chillar un silbato estrepitosamente, interrumpiendo aquella melodía.

El cantante no pierde tiempo en hacerle callar, se dirige a él e intenta hacerle entender que es inapropiado usar el silbato, en poco tiempo pasa de súplicas refinadas hasta un arrebato desesperado para obtener el objeto que el otro seguía tocando y escondiendo entre sus manos.
La acción se reanuda consecutivamente, uno para cantar y el otro para interrumpir, de entre las vestiduras andrajosas salen instrumentos innumerables, escondidos por doquier, sonajas, trompetas, panderos, etcétera; se ha convertido en una lucha de recursos, uno persigue y amedrenta; el otro se esconde, avienta los instrumentos y se hace el loco. En poco tiempo el acto se convierte en una verdadera contienda, mientras uno lucha por establecer el orden y el otro lo hace por romperlo.

El público se encuentra inmerso en el juego, mira la lucha cuerpo a cuerpo, ahora el personaje torpe corre rápido, se escabulle, es astuto y burlón, mientras que el otro ha perdido la postura, se agita como un simio y suda. Las barreras se han diluido, los dos parecen iguales y hasta diríamos que aquél que al inicio nos parecía menos afortunado ha terminado siendo un verdadero bribón, inteligente y cínico.
“Escuela de payasos” en el 2010, se explica con ese simple texto.  



Trastabillar, realizar movimientos torpes, irse de bruces, golpearse sin querer, encontrarse abandonado, o aparentar ser algo que no se es, son -entre otros- los recursos que utiliza un payaso, quien trabaja con los residuos de las emociones humanas, dolor, vergüenza, presunción, soberbia, poder; el payaso las anula y muestra su contraparte: fragilidad, ignorancia, perennidad, flaqueza; tantas como nos imaginemos pues detrás de esos pálidos personajes se es consciente del malabarismo que constituye ser humano y la hasta ahora condición humana.  
Fue en 2008 durante mi “formación como artista” dentro de una institución universitaria, donde se inició como proyecto una supuesta “Escuela de payasos” esta pieza debía ser evaluada por profesores para acreditar algunas materias, la idea era básicamente crear una escuela ficticia que formaba payasos bajo los mismos conceptos y cánones teóricos con los que en aquella Facultad se pretendía educar a los estudiantes y futuros artistas.


Realicé presentaciones del proyecto como lo haría un payaso, entraba al aula maquillado, chiflaba, hacia globoflexia, inventaba chistes, ocasionalmente encaraba y cuestionaba a los profesores sobre la manera en que pretendían decir cómo hacer y no hacer arte, usando los mismos métodos que ellos utilizaban para desacreditar un proyecto, debo decir que se resistieron muy poco a entrar al juego. No señalaré directamente a esas personas pero se sentirán muy bien aludidos pues terminaron agitándose como simios para deshonrar a este payaso.
Si bien tuve que repetir un ciclo escolar a causa de su cólera, porque razones lógicas no existían, el día de la entrega de cartas de pasante, por fin me graduaba de dicha institución, esa última acción que en pocas palabras decía "me gradúo de la escuela de payasos" trajo consigo una contienda legal dentro y fuera de la universidad para restituir los derechos de los que había sido despojado después que los directivos de la facultad de artes me realizaran una audiencia y elaboraran una lista que se podría bien resumir en una expulsión de la universidad. Es así como la escuela que pretende enseñar arte, que solicita a sus aspirantes una postura crítica y de amplio criterio, juzga y expulsa a un payaso por una acción que se supone aprendió en clase.  

Entre demanda de amparo y restitución de la audiencia universitaria, chismes, amenazas e intimidación a mis compañeros, juntas donde se hablaba de este problema, cartas a otras escuelas de arte explicando mi situación, calumnias en documentos oficiales donde decían cosas tan absurdas como que la espadita de globo era en realidad un objeto fálico que prácticamente embarre en la cara a los directivos, todos estos chistes de mal gusto culminaron cuando se ganó la demanda de amparo ante la universidad y la Facultad de Artes, entonces no les quedó a esos personajes más que mirarse al espejo y notar que sólo habían sido despojados de la máscara, del maquillaje, mostrando lo que era realmente esa institución por culpa de unos cuantos personajes que mueven los hilos de la escuela a diestra y siniestra, unos cuantos pero poderosos pobres de criterio, poco profesionales y muy pero muy bobos.

Se cuenta de Tales –según leemos en Platón (Teeteto)– que, mientras se ocupaba de la bóveda celeste, mirando a las estrellas, cayó en un pozo. Se rió de él entonces una sirvienta tracia, diciéndole que mientras deseaba con toda pasión llegar a conocer las cosas del cielo, le quedaba oculto aquello que estaba ante su nariz y bajo sus pies. “Esta burla viene muy bien a todos aquellos que dedican su vida a la filosofía” añade Platón.

 



viernes, 10 de enero de 2014

¡Dejen en paz a...!




"... todo termina siendo mero escándalo, chascarrillo o escarnio, sujetándose en la memoria colectiva en igual grado de importancia que el video porno de Paris Hilton o la boda del Príncipe Guillermo."
Existe una banalización imperante en muchos campos de la civilización contemporánea, un virus que invade rápidamente todo lo que toca, le transforma en escándalo, espectáculo y show business, de esta manera asegura un momento de vida, no importa que sea un suspiro, la vida fugaz es característica de actualidad, el fenómeno del fast, de lo poco perdurable, poco nutritivo, poco reflexivo, pero rápido, rápido, rápido. 
Si algo tendrá éxito en la cultura actual debe convertirse en un producto atractivo, mercadeable, vendible, deseable, y para ello tenemos a la publicidad como el gurú de la sociedad contemporánea, todo se reduce a un buen slogan, un buen anuncio o una buena campaña, sea comida, un automóvil o un político. La publicidad es la sofisticación del engaño, ella seduce a diestra y siniestra, si el arte del engaño era la política, la publicidad llego para reinventarla convirtiéndose en una especie de casanova sinvergüenza que te seduce, te atrapa y te deja. Quizá debo escribir, te seduce, te folla y se va.
Esta suerte de embrujo te dice qué, cómo y cuándo desear, se escuda en expertos, conocimiento científico, lo más culto, importante o exclusivo, convierte cualquier cosa en un objeto indispensable aunque no lo necesites y el mundo entero en una selva promiscua de seducción, ahí en ese mundo se ha desarrollado una especie infectada con el virus del consumo estúpido, se llama fanático, fan, entusiasta o simplemente imbécil, son el linaje subsecuente y versión ¡chic! de la idolatría, el éxtasis religioso o el vestigio genético de pertenencia de grupo que en algunos mamíferos se usa para asegurar la supervivencia, regularmente los fanáticos también andan en grupos y crean una serie de fantasías en torno a un objeto o persona, fanatismo derivado de fanum (templo) ya se imaginan la razón, aunque prefiero fan-ático derivado de fan-tasía.


El fanático suele defender posturas, opiniones, constructos ideológicos de manera apasionada, tenaz y desmedida, lo irónico es que todas estas dependen de una perspectiva bastante subjetiva, casi ninguna se origina de aquel que las defiende, y por ello se vuelve un absurdo discutirles, sobrepasan las razones lógicas, ocurre en el futbol, la religión o la política –todas igual de banales solo que unas joden más que otras-, el fanatismo puede invadir cualquier campo de la vida humana siempre y cuando exista una muy buena o varias muy buenas estúpidas razones para prenderse de ellas y defenderlas, se suele escuchar que una marca o nombre publicitario es mejor que otra, que un cantante es lo máximo y se llena de poster el dormitorio, se opina que un actor o director son la onda o peor aún ¡este libro de la saga el crepúsculo es genial! Un tremendo desconcierto para los que creían que aprender a leer libraría al hombre de la estupidez.

Increíble pero hasta la forma de ser fanático se banaliza, ya no son coléricos, caprichosos y testarudos hasta la muerte y de corazón, ahora solo son caprichos pasajeros, sirven de pose debido a una tendencia o moda momentánea que se opacara con una nueva, pero ello no significa que no se comporten coléricos, caprichosos y testarudos aunque sea por un instante. ¡Así es! El fanático de tanto follar también se hizo frívolo, folla con uno y con otro, desea nuevas emociones, rápido, rápido, rápido.

La diferencia que promueve el fanatismo es parecido a la pertenencia de grupo, se busca la aprobación o incluso el antagonismo con otro, encontrando en una cosa o persona la canalización de su deseo, les vuelve tótem, fetiches o iconos, suelen ser objetos o personas casi fantasmagóricas debido a tanto reflector que les alumbra, es la época del espectáculo, circo, circo y circo, ya no importa si es brutal para llamar la atención, basta el chismerío, la desmesura, la provocación, no necesita ser profundo, serio o artístico, basta un poco de insensatez, un poco de jackass combinado con algo de subversivo fashion, ósea “novedoso” para tener adeptos, miles de seguidores o visitas en la red. La diferencia a la que me refiero que promueve el fanatismo es yo soy mejor, bueno o supremo, me hace serlo mi ropa, mi estrella favorita, mi creencia sea cual esta sea; ningún fan en su sano juicio acepta que es fanático de una estupidez, se llame patriotismo, la revista Hola, los popstar, un equipo de futbol, democracia, o los montones de “ismos” regados por el planeta. Capitalismo, catolicismo, franquismo, ismo, ismo…

Los fanáticos exhiben abiertamente su ferviente deseo de diferenciarse, se visten como sus mal llamadas estrellas o artistas favoritos, aprenden todos sus movimientos y saben hasta como se llama su tatarabuelo, se unen entre ellos, para alimentar su fanatismo y se protegen entre ellos con uñas y dientes, “Todo grupo humano socializa a sus miembros en la dicotomía “nosotros / los otros”, el sentimiento de pertenencia a un grupo constituye una de las primeras identidades que adquiere el individuo. Cuando surge el conflicto con otro grupo, el propio se cohesiona fuertemente, puede llegar a cohesionarse al extremo de que toda reserva o crítica suenen a traición, pero en la misma proporción que el conflicto cohesiona al grupo incrementa el odio al otro grupo en conflicto. Como advierte Amartya Sen, “identidad” y “violencia” son términos que frecuentemente van juntos, cuanto más fuerte sea el sentimiento de identificación con un grupo tanto mayor será la cantidad “admisible” de violencia contra quienes se estime que amenazan a dicho grupo.” [1] En este sentido los juegos deportivos donde unos se enfrentan a otros son bastante sugerentes en cuanto a este comportamiento donde identidad y violencia son ejes claves para entenderles, pero ocurre de igual manera en las ideologías políticas, tendencias de moda, religiones, nacionalidades, razas y demás, cualquier creencia llevada al extremo se llama fanatismo, provocando que los fanáticos lloren, rían, gocen, dejen de comer o exploten en jubilo, por circunstancias tan ajenas a ellos, pero que sienten en carne propia.

Día con día nacen y mueren fenómenos muy interesantes de fanatismo, una rápida gestación y una vida corta, llamados Harry Potter, Justin Bieber, Versace, bloggers famosos, es tan grande la influencia del mundo SHOW que en Los Angeles California fue gobernador el Terminator, se hacen playeras del che Guevara y muñequitos de Marcos del EZLN, acá en México ¡lindo y querido! no nos escapamos de ese mundo y agregamos otros, no hace mucho tuvimos el peñismo, nombre que hace referencia a la efervescencia de múltiples grupos partidistas además de señoras, hasta señores y jóvenes que gritaban extasiados por estar cerca del guapísimo pero bruto Enrique Peña Nieto hoy presidente de la república, y su contraparte, la revueltilla del “Yo soy 132”  tan efervescente y de rápida duración como un alka seltzer en una coca cola, a la que prefiero referirme como la revolución Tv y novelas –revista de chisme y espectáculo- el espectáculo no se detiene, lo superficial está vigente hasta en lo más “subversivo” tenemos al diputado de la fracción del partido de izquierda (PRD) Gerardo Fernández Noroña que sube videos al canal de you tube donde exhibe abiertamente su postura de desobediencia civil e incita a la población a hacerlo, desde su web cam, sentado frente a un escritorio de caoba o alguna madera fina que hace bonito conjunto con una hermosa silla, dando un ameno discurso solo para  interrumpirse dando tragos a una botella de agua gasificada de la marca Perrier  o invitando a no pagar el iva en los alimentos comprando un jugo en un supermercado ¡Vaya, vaya, que subversivo! 

Juzguen usted mismo si no se ha banalizado casi todo, mire como nos relacionamos con los acontecimientos sociales más brutales, sea una masacre en Siria, la pobreza extrema, la violación a los derechos humanos, el espionaje descarado y el abuso de poder, los documentos de Wikileaks o los filtrados por Edward Snowden, todo esto terminan siendo mero escándalo, chascarrillo o escarnio, sujetándose en la memoria colectiva en igual grado de importancia que el video porno de Paris Hilton o la boda del Príncipe Guillermo.

El Fan -versión corta y laxa de fanático- también es víctima de la banalización de su propio fanatismo, la poca mesura con que se entrega a sus creencias, gustos e ídolos le convierte en una criatura sin razón, tenemos ejemplos magnánimos, pero uno muy jugoso y digno de recordar es el de Chris Crocker, un ex fenómeno de la red con su video ¡Leave Britney Alone! (¡dejen a Britney en paz!) en este video un joven travestido y maquillado, llora amargamente y se muerde los labios, se arregla la melena oxigenada entre lagrima y gemidos, dando un mensaje de amor y apoyo a su estrella favorita Britney Spears, pidiendo que no se burlaran de ella, que la dejaran en paz pues pasa por un momento muy difícil en su vida, en efecto la cantante de “Give me baby one more time” o “ Ops! I did it again” aparentaba a todas luces un desequilibrio mental pero no mayor que el del propio Chris.

Chris Croker en una entrevista menciono “antes que ser americano soy un fan de Britney” se puede ver en el documental de HBO, Me at the zoo que retrata parte de su vida, en esa frase opone y análoga en efecto dos cosas igual de fantásticas, orgullo patriótico y orgullo de fan, pareciera un comentario irónico, mordaz y lleno de lucidez, pero para él era tan real como el sufrimiento de su superestrella.

¡Dejen a Britney en paz! se transformó en un video viral en internet y en una serie de parodias, burlas y ataques personales para el mismo Chris Crocker, quien de hecho no tenía una vida fácil, una madre indigente y un montón de señalamientos en su comunidad a causa de su travestismo, entre otras, su video pone en evidencia la más extraordinaria muestra de abominación de la psicopatía de un fanático, un ser enajenado con creencias firmes, que idolatra una fantasía y al hacerlo expresa sus más profundas frustraciones, un ser alienado que desconoce su tragedia, el fanatismo es una de las tantas enfermedades que nos aquejan desde hace mucho tiempo pero que hoy se expande más rápidamente, enajenarse es fácil, es rápido, la publicidad busca enajenarte, la política, la televisión, todo se reduce a seducción y enajenación, crear un espejismo, una empatía esquizofrénica, Chris Crocker se volvió famoso, víctima del mismo sistema, alimentó a otros que se volvieron fanáticos de él, la civilización del espectáculo no desperdicia nada, nada se tira, todo se recicla y se transforma.

¡Dejen a peña nieto en paz! Es una máscara del vínculo que establecemos con la política en nuestro país, y con este personaje en particular, el presidente, el rey, el aristócrata, siempre son víctima de burla, pero a Peña nieto se le mira como estrella de la televisión, dice tantas estupideces como Ninel Conde o un payaso en la alameda, la diferencia es que cree como Chris Crocker que está haciendo lo correcto, embelesado por su imagen pública, su poder personal y económico, un político de pacotilla que no leyó ni El príncipe de Maquiavelo o El Leviatan de Hobbes para joder a conciencia.

El señor presidente, es todo un fenómeno mediático mucho antes de ser presidente, sirve para el show y el business, sobre todo para el business de las agendas internacionales, los bancos, las transnacionales, los magnates del petróleo y los intereses de EUA, en este sentido es hasta el momento un político exitoso, hubo personas que realmente fueron a votar por él y ni siquiera intereses económicos tenían, simplemente se dejaron seducir por la publicidad de la mercancía.

La política igual que la publicidad son extraordinarios vendedores de engañó, que tengamos a un maniquí hueco en la presidencia no habla mal de él, habla mal de nosotros, se vendió como estrella, se casó con otra estrellita de telenovelas,  Peña Nieto es el claro ejemplo de la decadencia de la política, una muestra sobre el verdadero poder, el que mueve los hilos no es ni el caduco concepto de soberanía en el que se sustenta en la ficción de la democracia, ni el congreso, es el poder económico de las grandes corporaciones, de los bancos, etcétera, quienes toman las decisiones, el hombrecillo víctima de nuestras burlas y que para colmo se las toma muy a pecho es solo el mascaron de proa de un barco que esta pronto a hundirse.

Recordando el bochornoso dicho de Vicente Fox “comes y te vas” aplica para el pueblo mexicano si no se mejoran las condiciones de la elite hacia abajo, esta frase se transformara en un vulgar “Nos follas y te vas” como todo buen seductor, como buen casanova, pues es guapo y tiene lana, aunque verbo no es, no importa, ya lo dejamos entrar a la alcoba, ¡Dejen a Peña Nieto en paz! solo es la máscara de todo un sistema de corrupción y podredumbre, sin valores, sin ética y sin dignidad.   


[1] Laca-Arocena, Francisco A.. Bertrand Russell: pacifismo político relativo, Convergencia. Revista de Ciencias Sociales [en linea] 2011, 18 (Septiembre-Diciembre) : [Fecha de consulta: 28 de septiembre de 2013] Disponible en:<http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=10518894005> ISSN 1405-1435. pág. 132



sábado, 28 de diciembre de 2013

La Doña Arte y su vastago chaquetero.


“el arte es el payaso, en otras palabras, es el burdo clown de esquina, el refinado Sócrates o el iracundo y sabio Diógenes.”


Firmando un Hirst (2014)




El planeta tierra se ha desplegado como el escenario de representaciones fascinantes y exquisitas, siempre de la mano del hombre, su gran actor, director y productor. Ese sin fin de representaciones tragicomediescas contiene y exhibe lo que hemos sido y somos, los temas no parecen cambiar, basta mover una que otra utilería en el escenario, cambio de actores y público, recortar o aumentar unas líneas a los clásicos para que estos sigan vigentes. Aún nos desafía la vanidad, el odio, el amor, la ambición, la lucha y redención de lo más sutil sobre lo más vil y viceversa; somos las grandes guerras mundiales, La Gioconda, Armani, el pecado original, la world wide web, Nietzche y el cosmopolita Dalai Lama, todo junto y pegado.

Durante este proceso de ser lo que hoy somos, el término "arte" ha sufrido un ir y venir, descomposición y renovación como casi todas las cosas e ideas del mundo; es preciso mencionar que estoy facultado para hablar de ello, poseo un papel que me ha otorgado una honorable institución licenciándome en arte y por ende como artista, pues eso es lo que hace el artista, arte, es de una reciprocidad infalible, de otra manera sería como negar que el zapatero hace zapatos ¡incuestionable! Mucho menos después de que los más versados en el tema rellenaron de estética, el inteligente sentido del humor de Marcel Duchamp -para desgracia del espantado humor de Avelina Lesper y otros detractores del arte contemporáneo-, si bien no soy docto en el tema, hablaré desde la insolencia que me permite mi pobre educación, espero lo entiendan y disculpen los expertos.

Como sabemos, el arte ha intentado producir cosas bellas, objetos de gran maestría en su factura con un inconmensurable valor agregado que revela en sus formas las necesidades del espíritu de los hombres de todas las épocas. Las manifestaciones artísticas fueron y seguirán siendo todas aquellas que empujan a la humanidad a la contemplación y reflexión de sí mismos y de su medio, quizá con gran pretensión, subliman y exhiben los deseos humanos, religuen con su instinto creador -freudiano o divino- y hasta hemos escuchado que educa, produce conocimiento y alimenta el alma.

El arte es como una señora que ha tenido varios hijos e hijas, les ha tenido por amor, y amor a hacer el amor con su eterna pareja la creatividad, cuyo don es la más increíble inventiva de complacerle en la cama o donde les agarre el ansia. El arte ha sido una madre permisiva y complaciente con todos sus vástagos, les ha educado sin duda, pero uno de ellos se le ha estado saliendo del cauce que ella misma le había planteado.

Todos sus hijos ahora están en la adolescencia, les parió por el mismo tiempo, cada uno de ellos tiene características de personalidad específicas pero como es natural por la edad en que se encuentran, uno de ellos en especial sufre de un tremendo "chaquetismo" o acción masturbatoria, nada que no sea normal en plena flor de la vida.

Piece of art (2010)

Esta última situación llevada a la práctica exhaustiva sobre todo por parte del  hijo artes plásticas-visuales-contemporáneo, ha preocupado a algunos críticos, exclamando frases como: ¡que si hacen exposiciones con pepena! ¡Que si ponen unas tapitas de plástico o una caja de zapatos! ¡Que no se necesita talento para hacer eso! ¡Que no hay concepto! Y ¡que para eso ya hay cureitors, hasta egresados del MUAC y eventualmente habrá una carrera oficial en las universidades!, o "ni te preocupes porque Cuauhtémoc Medina te puede hacer ver profundamente interesante una pieza por más insignificante que ésta sea", "¡ósea, ese arte si hay que curarlo, porque está enfermo!" diría Avelina Lesper, quien de tanta preocupación llegó a proponer una “verdadera colección de arte contemporáneo” para el diario Milenio, ese que sí informa –risas-, la ha llenado de buenos pintores en su mayoría, para tener cosas que trasciendan, que perduren, donde se note el talento a simple vista y sobre todo que no sea basura.

La frase del apodado "flaco", Cesar Luis Menotti, –citar una frase de futbol cuando escribo de Arte, parece el colmo, ofrezco otra disculpa por mi vulgaridad- un ex futbolista y director técnico argentino, dice “el futbol es de las cosas menos importantes, la más importante” lo que me recuerda que el arte nunca ha tenido ese problema, siempre se presenta dentro de las cosas importantes, aunque no alcance el interés de las masas como el futbol o altere de manera tan directa la vida de millones como lo hacen los políticos, bancos y transnacionales, pero esta señorona y sus hijos siempre han estado ahí en el medio de todo, diría que en ocasiones parece ser de las cosas más importantes la menos importe, encontrándose precisamente ahí al ladito del futbol; parece que en gran medida ha estado siempre de una manera u otra al servicio de deseos burgueses o de los poderosos, como hoy de la economía de mercado, aunque no siempre ha sido de esta manera y tampoco sea en lo absoluto su razón de ser, no puedo ser tan extremista, por otro lado siempre ha tenido intermitencias importantes de crítica y reflexión sobre cuestiones humanas, ha asumido el papel de catalizador en las grandes representaciones o como estandarte de una nueva visión del mundo, documenta desde sus zapatos la historia de la humanidad, alude a una regeneración de los preceptos y valores o se vuelve aplastante de la moralidad y la dulzura, se encara con la realidad más cruda y no desconoce que la realidad siempre es más brutal que cualquier representación artística, en cierta medida siempre ha sido reflejo del individuo que le firma, de los poderes fácticos y de su tiempo, hoy suele parecer a los ojos de muchos, en especial hablando del vástago arte plástico-visual-contemporáneo, ni la sombra del Gran Arte y sólo algo inocuo e insubstancial, a veces hasta banal, caprichos de niños malcriados, no es la primera vez que le sucede y quizá sea solo el reflejo del hombre que le mira o del hombre de estos tiempos, eso, el correr de los años lo dirá.

Demian Hirst dice: “En el mundo hay más artistas pobres y hambrientos que ricos”, unos cuantos viven muy bien y otros muchos muy pobres, como ocurre en la economía global, unos cuantos son millonarios y otros millones viven con menos de un dólar al día; la señora Avelina Lesper apuesta por obra duradera, de verdaderos artistas, cuadros en su mayoría, usa el capital de grupo Milenio para comprar, hacer y deshacer de acuerdo a sus parámetros de lo que es arte y no lo es, se defiende a través del concepto “talento” y apunta a las grandes obras de arte, los otros, los que hacen basuritas se escudan en que es un tema ya discutido hace casi un siglo atrás y aparentan no molestarse. Yo creo que la señora Lesper tiene un pésimo sentido del humor, la razón la desconozco, pero entre que son peras o son manzanas, pensemos en las obras que hoy se subastan en millones en cualquiera de las famosas casas, puede ser un cuadro de Picasso o “simples cachivaches” de algún artista contemporáneo; sin duda que el trabajo de un artista debe valorarse, pero mientras la colección del que sea, como sea y de lo que sea, están en una galería o museo bien resguardados a temperatura correcta evitando cualquier degeneración en su materia, existen miles de humanos sin comer, a merced de un sistema de salud ineficiente, un sistema educativo raquítico, con aumentos de salario mínimo de 2.56 pesos en México de 2014, subcontratados o en condiciones de esclavitud. Es entonces que el arte parece igual de miserable, raquítico y absurdo, suponiendo sólo su importancia en que el arte debe existir aunque viva en su esferita de glamour, víctima de la voracidad del capital, lleno de objetos “valiosos” con grandes ferias, con grandes compradores y grandes bolsas, entonces y sólo entonces entiendo por qué el arte se encuentra en el medio de las cosas más y menos importantes.    

Si unos hombres se quedan varados en una isla desierta con todos sus millones, ¿qué podrán comprar? Lo mismo podría aplicarse al arte, objetos venerados, protegidos, vigilados, guardados con recelo para generen una plusvalía, muchos artistas famosos son sometidos a un mercadeo y publicidad pero más nice que la de cualquier candidato político, la pregunta es ¿qué pueden hacer estos objetos que no pueda hacer el instinto creativo por los hombres en esa isla? Porque "el hambre es canija pero más el que la aguanta", el arte debe servir día a día y en ese sentido todos deberían ser artistas, el arte en todo caso es un payaso, puede ser el que divierte en una fiesta, el payaso que ironiza, o el que vive la comedia en carne propia, en otras palabras, es el burdo clown de esquina, el refinado Sócrates o el iracundo y sabio Diógenes.

No puedo evitar en esas grandes exhibiciones de arte contemporáneo o incluso algunas mas modestas, encontrarme imaginando en cada rincón al sabio Diógenes, masturbándose y diciéndome "¡Ojalá, frotándome el vientre, el hambre se extinguiera de una manera tan dócil!"